Sobre el chamuyo de la única escuela
Preguntas desde la alegría de estar en
semifinales
1- ¿La única escuela?
Pasamos
los cuartos. Para los que rondamos los treinta años es un desahogo feroz: 94,
98, 2002, 2006, y 2010 fueron mundiales de frustración. Distintos en sus devenir,
pero ninguno con final feliz; altas expectativas, escasos resultados.
Masche
que ronda una pertenencia generacional similar a la mía, rugió al terminar el
partido “¡pudimos, pudimos!”. Luego nos enteramos que en la arenga con sus compañeros
afirmó “¡no quiero comer mierda! ¡Quiero felicidad!”.
Comparto
todo esto porque me interesan –y preocupan- ciertas lecturas que andan yirando
sobre la victoria criolla y sus formas. Tiro esta que me parece muy ilustrativa;
declaración de Verón en la transmisión del partido por Direct TV finalizado el
match con los belgas:
“Hablaban de la escuela del juego
que se practica, que este no es el fútbol que le gusta a la gente… Bueno, hoy,
24 años después, con otro DT de la misma escuela que se han mofado, acá estamos…”
No
comparto para nada la creencia de que para ganar al fútbol se debe jugar de una
determinada manera. “Formas de jugar hay muchas, pero solo una puede ganar”.
Mentira.






