Los argentinos y las argentinas somos buena gente, qué duda
cabe. Además estamos felices y con buena onda. Pero estas certezas sociales, no
pueden postergar preguntas urgentes y a su vez estructurales, ¿Cómo andamos en
el tema garche?, ¿Qué pasa con la sexualidad en la era kirchnerista? Queremos
dejar bien claro que como dice el título, el objetivo de este texto es plantear
una demanda: queremos sexo para todos. No se trata de criticar y listo.
Queremos transformar esta cuestión en una política pública…
La cosa viene más o menos así; se cierran prostíbulos, se
penaliza el memorable rubro 69 y todas las formas de anuncio de sexualidad en
la vía pública, se mira mal al que se va de putas, se critica públicamente al
pajero, se rechazan los piropos, etc. Pero a la vez, existe una saturación de
culos y tetas –y pectorales, muslos y bultos masculinos- en las pantallas y en
puestos de diarios y revistas. Hay una clara doble moral, ¿Quién critica al
monopolio de cuerpos atrapados en las pantallas Tinelizadas?, ¿Por qué nadie se
plantea la expropiación de la libido capturada en Bailando por un sueño y
compañía?, ¿Acaso no existe un Moreno que intervenga en la economía sexual de
nuestro país?, ¿Esta situación no plantea un claro limite estructural al
Proyecto socialmente transformador que encabeza nuestra Presidenta?





