miércoles, 14 de diciembre de 2011

Manuscrito hallado en una botella


1-

Las conciencias no bastan para asegurar una comunicación; hace falta una comunicación de las condiciones de las conciencias para que exista la comunicación de las conciencias. (Gilbert Simondon; La individuación).


2-

Vagón del Sarmiento. Tres de la tarde. Zambullido en una lectura me despierta una discusión:
-Acá, no ves, acá -explica un vendedor.
-Si no dice nada -retruca el pasajero.
-Como que no boludo, ahí tenés, fecha de vencimiento.
-Esta bien, esta bien…
El vendedor va y vuelve, hace chicle en el pasillo:
-No ves boludo, que me rompes las pelotas que estoy laburando.
-Ya esta, salí, si no hay nada ahí…
-Mira gordo, ¿sos ciego la concha de tu madre?
-Me decís gordo si sos más gordo que yo…
-Boqueás boludo, bajate gil que te trompeo, gil, si tenés mano chica.
-Salí, salí…
-Dale la concha de tu madre, plantate boludo, dale la concha de tu madre, ¿no ves que puteo a tu vieja para que saltes?
-Ya está gordo, ya está, no ves que se te cae todo…
El vendedor se le pone cara a cara, le murmura alguna gilada, y le manda un cabezazo que suena feo en el pómulo al pasajero. Y se activa el coro: ehhhh, para… El gordo de las pastillas se escurre por el pasillo. El otro chaboncito,  apoyado al costado de la puerta, se queda tocándose la geta.


miércoles, 23 de noviembre de 2011

Ni gato ni soldado: pensando el Puterío

“Es todo Puterío” escuchamos y decimos miles de veces. Puterío. Una palabra que nos suena demasiado: laburo, amigos, barrio, fútbol, parejas, la tele… ¿Qué queremos decir? En las siguientes líneas no busco dar una definición exacta, sentenciar algo así como  “mirá, esto es el Puterío”; simplemente vamos a problematizar, a poner arriba de la mesa algunas de las situaciones que activan una palabra que deambula demasiado por nuestras conversaciones.

1- El puterío y las palabras

El Puterío es una movida discursiva. Procedimiento que consiste en bombardear la figura de un alguien para estropearla. Se hace creer una imagen de alguien a los demás, con el fin que esos demás al creer en esa imagen, modifiquen sus conductas.

En la lógica del Puterío hay roles: el que boquea; el boqueado; los que escuchan al bocón.

El que boquea armando puterío conoce de sobra el poder de las palabras. El lenguaje es como un virus, decía Burroughs: los dichos se propagan y encuentran cuerpos con defensas bajas y hacen efecto. Cambian conductas. Advienen epidemias.

lunes, 14 de noviembre de 2011

SALTANDO EL ALAMBRADO
Conversaciones con Desposeídos sobre la creación colectiva.



Intro: los siguientes párrafos son como una suerte de crónicas de encuentros, charlas e intercambios por mail, con los pibes de Desposeídos, sobre situaciones que hacen al componer y difundir de una banda. Se plantean momentos de la cocina de un grupo que es imposible que no se conecte con otras bandas, de ahí que la idea es abrir preguntas para seguir pensando y potenciar el hacer creador.

Desposeídos: una presentación…
Nacimos allá por el año 2005, en los barrios de Lomas del Mirador, Ramos Mejía, partido de la Matanza, provincia de Buenos Aires.

Arrancamos haciendo covers en los ensayos de las bandas que nos cabían escuchar: Viejas Locas, Los Gardelitos, Ramones, ACDC, Rolling Stones, La Renga, etc... Una vez que ya nos habíamos amigado un poco con nuestros instrumentos empezamos a componer nuestros propios temas siguiendo una línea del rock and roll más clásico....Con el tiempo nos fuimos arrimando a un sonido más Hard y Heavy... Así que comenzamos a componer con más distorsión y fuerza. Definitivamente ese es el sonido de DESPOSEIDOS... Poderoso y enérgico!!


Integrantes:
Bajo y Coros: Leandro Vilariño
Voz: Juan Manuel Coria
Batería: Nahuel Santillán
Saxo, Armonías y Coros: Gustavo Quiroga
Guitarra y Coros: Augusto Santillán


martes, 25 de octubre de 2011

¿Qué ser queremos ser?

Algunas impresiones sobre la obediencia, el disfrute y el problema de la efectuación, a partir de la publicidad “Del Dicho al Hecho”, Gaseosas Ser, Empresa Aguas Danone de Argentina.



A- Sobre el cuerpo y la ética publicitaria

El manifiesto es un rotundo no a los manuales de las buenas costumbres que nos empujan a emprender lo que se debe.

-Hacelo
-¿Por qué?
-Porque hay que hacerlo
-¿Pero por qué?
-Porque es así

A este diálogo boxea la publicidad: despeja imperativos trascendentes y nos arroja a una inmanencia de nuestros sentidos. Un consejo de nuestra conciencia: “Ahora no, después…”. Pero sabemos que ese después es una trampa: ese después nunca existirá porque en algún momento será un ahora y todo ahora tendrá su nuevo después, así hasta el infinito

“Disfrutar, está bueno”  máxima Pro, el placer cascotea al deber. “Darle al cuerpo cosas buenas, porque el cuerpo nos lleva donde nos quiere llevar…” La publicidad coloca al cuerpo y su deleite sensorial en el podio del ser. El cuerpo es soberano, parámetro moral. Por ende, debemos enfocar a nuestros nervios y músculos en el primer plano de nosotros mismos

jueves, 22 de septiembre de 2011

Ciudad, signos, colisiones: mínimas reflexiones a una semana del accidente en la estación de Flores.



Serían las siete y monedas. Repasaba con la vista perdida las tapas de los diarios cuando el viejo del puesto le dice a una mina que preguntó algo: “Hubo un accidente, en Flores, chocó el tren con un colectivo” (se muerde los labios, cierra los ojos).

Hace más de 10 años que viajo en tren todos los días, y vos que también viajas o no, pero conocés a otros que si, sabemos de la precariedad que nos toca transitar: esperar y esperar trenes que no vienen; estar arriba, andando, pero el tren se para y se queda así un rato largo; detenidos en alguna estación, mientras se cierran las puertas para arrancar, se  escucha un murmullo fritado por los altoparlantes: se hizo rápido y vamos a tener que seguir de largo, bajarnos donde pare y después volver para atrás; el tercer riel desnudo, sin tapar, con pibes que murieron electrificados por pisar ahí; y así mucho más….

Una precariedad fruto de la lógica mercantil del palo y a la bolsa, del si pasa, pasa, en pos de maximizar ganancias. Pero ¿la precariedad es sólo un problema económico? ¿No tiene que ver con un escenario de cuerpos diseminados, que circulan en sentidos diversos, cada uno con su propio chip? Al mismo tiempo hay algo igualador, un férreo canon: cada uno va a trabajar, estudiar, comprarse algo, divertirse, pero con su si mismo como centro del mundo…

domingo, 18 de septiembre de 2011

Riquelme está feliz

Algunos comentarios al voleo sobre la modelación social de nuestros afectos y el imperativo de la alegría a partir de la publicidad “Riquelme está feliz” (Anunciante Pepsico, Agencia Sinus Publicidad, Argentina, 2011).


Un Román con cara de orto declara “estoy felí, hemos ganado” o "estamos felices, el equipo hoy ha jugado muy bien”. Alta contradicción entre lo dicho y el semblante. A todo esto, un día llegó una publicidad; todos la vimos, todos la conocemos: el spot nos muestra a un Román contento, casi eufórico, con aires de Travolta en un boliche caretón (“ahora si que Riquelme esta feliz” nos dicen).

No hay nada nuevo. “El Riquelme está feliz” es un enunciado gracioso que ya venia yirando por varios recovecos urbanos: en aulas escolares; en el pasamos que se arma para bajar ladrillos de un camión; mails y mensajitos de texto entre amigos; tribunas; imitaciones en programas radiales y televisivos; cada vez que Boca pierde Eduardo, un compañero de laburo gallina, viene y me tira: “y Andresito, que pasó con tristelme…”.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Sobre el Vende Humo

Algunas ideas sueltas sobre la mentira a partir del capitulo de los Simpsons “Marge contra el Monorriel” (Cuarta Temporada, Episodio 23, E.E.U.U, 1993).


El señor Burns es multado con 3 millones de dólares y los ciudadanos de Springfield se reúnen para debatir sobre la inversión de ese dinero. Marge propone reparar la avenida principal de la ciudad y parece que su iniciativa gana en adeptos. Pero irrumpe un tipo en la reunión, Lyle Lanley, que propone que Springfield tenga su monorriel. Presentando su plan con canciones y respuestas ingeniosas ante cualquier pregunta, su idea seduce a los habitantes y se pone en marcha. Pero resulta que el proyecto es una farsa: el tren es un cachivache y el mismo día de su inauguración, con Homero como maquinista, Lyle Lanley se fuga de la ciudad con valijas que desbordan de billetes. ¿Que diríamos nosotros?: un vende humo. ¿Cuantas veces escuchamos y decimos “Está vendiendo humo”? Si bien todos vendemos humo, hay especialistas, personas donde esta figura está más encarnada que en otras. Vender humo es una manera de mentir –o por lo menos de exagerar- a la cual le damos una connotación despectiva: es un careta. Pero antes de censurar de toque al vende humo, echemos una ojeada a su naturaleza como mecánica social: me pregunto, les pregunto ¿Qué es vender humo? Para empezar, podemos decir esto: es alguien que vende ¿Y qué vende? Humo.