martes, 25 de octubre de 2011

¿Qué ser queremos ser?

Algunas impresiones sobre la obediencia, el disfrute y el problema de la efectuación, a partir de la publicidad “Del Dicho al Hecho”, Gaseosas Ser, Empresa Aguas Danone de Argentina.



A- Sobre el cuerpo y la ética publicitaria

El manifiesto es un rotundo no a los manuales de las buenas costumbres que nos empujan a emprender lo que se debe.

-Hacelo
-¿Por qué?
-Porque hay que hacerlo
-¿Pero por qué?
-Porque es así

A este diálogo boxea la publicidad: despeja imperativos trascendentes y nos arroja a una inmanencia de nuestros sentidos. Un consejo de nuestra conciencia: “Ahora no, después…”. Pero sabemos que ese después es una trampa: ese después nunca existirá porque en algún momento será un ahora y todo ahora tendrá su nuevo después, así hasta el infinito

“Disfrutar, está bueno”  máxima Pro, el placer cascotea al deber. “Darle al cuerpo cosas buenas, porque el cuerpo nos lleva donde nos quiere llevar…” La publicidad coloca al cuerpo y su deleite sensorial en el podio del ser. El cuerpo es soberano, parámetro moral. Por ende, debemos enfocar a nuestros nervios y músculos en el primer plano de nosotros mismos

jueves, 22 de septiembre de 2011

Ciudad, signos, colisiones: mínimas reflexiones a una semana del accidente en la estación de Flores.



Serían las siete y monedas. Repasaba con la vista perdida las tapas de los diarios cuando el viejo del puesto le dice a una mina que preguntó algo: “Hubo un accidente, en Flores, chocó el tren con un colectivo” (se muerde los labios, cierra los ojos).

Hace más de 10 años que viajo en tren todos los días, y vos que también viajas o no, pero conocés a otros que si, sabemos de la precariedad que nos toca transitar: esperar y esperar trenes que no vienen; estar arriba, andando, pero el tren se para y se queda así un rato largo; detenidos en alguna estación, mientras se cierran las puertas para arrancar, se  escucha un murmullo fritado por los altoparlantes: se hizo rápido y vamos a tener que seguir de largo, bajarnos donde pare y después volver para atrás; el tercer riel desnudo, sin tapar, con pibes que murieron electrificados por pisar ahí; y así mucho más….

Una precariedad fruto de la lógica mercantil del palo y a la bolsa, del si pasa, pasa, en pos de maximizar ganancias. Pero ¿la precariedad es sólo un problema económico? ¿No tiene que ver con un escenario de cuerpos diseminados, que circulan en sentidos diversos, cada uno con su propio chip? Al mismo tiempo hay algo igualador, un férreo canon: cada uno va a trabajar, estudiar, comprarse algo, divertirse, pero con su si mismo como centro del mundo…

domingo, 18 de septiembre de 2011

Riquelme está feliz

Algunos comentarios al voleo sobre la modelación social de nuestros afectos y el imperativo de la alegría a partir de la publicidad “Riquelme está feliz” (Anunciante Pepsico, Agencia Sinus Publicidad, Argentina, 2011).


Un Román con cara de orto declara “estoy felí, hemos ganado” o "estamos felices, el equipo hoy ha jugado muy bien”. Alta contradicción entre lo dicho y el semblante. A todo esto, un día llegó una publicidad; todos la vimos, todos la conocemos: el spot nos muestra a un Román contento, casi eufórico, con aires de Travolta en un boliche caretón (“ahora si que Riquelme esta feliz” nos dicen).

No hay nada nuevo. “El Riquelme está feliz” es un enunciado gracioso que ya venia yirando por varios recovecos urbanos: en aulas escolares; en el pasamos que se arma para bajar ladrillos de un camión; mails y mensajitos de texto entre amigos; tribunas; imitaciones en programas radiales y televisivos; cada vez que Boca pierde Eduardo, un compañero de laburo gallina, viene y me tira: “y Andresito, que pasó con tristelme…”.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Sobre el Vende Humo

Algunas ideas sueltas sobre la mentira a partir del capitulo de los Simpsons “Marge contra el Monorriel” (Cuarta Temporada, Episodio 23, E.E.U.U, 1993).


El señor Burns es multado con 3 millones de dólares y los ciudadanos de Springfield se reúnen para debatir sobre la inversión de ese dinero. Marge propone reparar la avenida principal de la ciudad y parece que su iniciativa gana en adeptos. Pero irrumpe un tipo en la reunión, Lyle Lanley, que propone que Springfield tenga su monorriel. Presentando su plan con canciones y respuestas ingeniosas ante cualquier pregunta, su idea seduce a los habitantes y se pone en marcha. Pero resulta que el proyecto es una farsa: el tren es un cachivache y el mismo día de su inauguración, con Homero como maquinista, Lyle Lanley se fuga de la ciudad con valijas que desbordan de billetes. ¿Que diríamos nosotros?: un vende humo. ¿Cuantas veces escuchamos y decimos “Está vendiendo humo”? Si bien todos vendemos humo, hay especialistas, personas donde esta figura está más encarnada que en otras. Vender humo es una manera de mentir –o por lo menos de exagerar- a la cual le damos una connotación despectiva: es un careta. Pero antes de censurar de toque al vende humo, echemos una ojeada a su naturaleza como mecánica social: me pregunto, les pregunto ¿Qué es vender humo? Para empezar, podemos decir esto: es alguien que vende ¿Y qué vende? Humo.

domingo, 31 de julio de 2011

El Tarot: una cartografía en la precariedad

El Destino (tal es el nombre que aplicamos a la infinita operación incesante de millares de causas entreveradas) no lo resolvió así.
-Borges-


Intro

A continuación, un pequeño texto sobre la experiencia de tirar las cartas: el denominado Tarot. Estas líneas son el resultado de charlas e intercambios con gente amiga, sobre una manera de intervenir y hacerse de referencias en tiempos frágiles y escurridizos, que percibo bastante extendida: tratar de saber donde se está parado, hacia donde ir, que puede pasar… El sentido es reflexionar sobre esta movida, buscando abrir nuevas preguntas y armar conexiones con inquietudes parecidas.

Sobre la psicodelia mercantil o la colonización de las sensaciones.

El objetivo de este artículo es inducir a pensar en el color como una herramienta. El color es algo en lo que no se piensa muy frecuentemente así como el efecto que tiene en la gente y en las cosas. Por ejemplo: ¿Sabía usted que si le pone lentes de contacto rojos a una gallina tendrá una vida más feliz, comerá más y por lo tanto pondrá más huevos? (Los colores en la mercadotecnia, de Amber Gravett).


       Estaba en el trabajo y teníamos que poner un cartel. “No, como vas a usar amarillo, dejate de joder, es re-pro eso…”. ¿Qué sucede? Se liga un color a un gobierno. Para rechazarlo, es verdad, pero no dejan de irrumpir hermanados. No hablamos de una frase, de un emblema, un single u otra cosa: es un color. Un gobierno estatal elige un color como insignia. Vamos por capital y vemos cientos de lugares con carteles amarillos que nos indican que algo se está haciendo. Publicidad televisiva, Internet, diarios y revistas, se suman también a esta manada de spots. Lo estatal identificado históricamente con lo gris, abúlico, toma ahora este color, el amarillo; un amarillo vivaz, encendido, casi chillón. Pero no solo en la gestión porteña encontramos esta movida de los colores: en Provincia tenemos el naranja de Scioli, o el rojo de De Narváez. Pregunta: ¿A que estrategias responde esta nueva realidad?

miércoles, 29 de junio de 2011

Corazón Valiente

Algunas reflexiones y preguntas acerca de las relaciones amorosas, a partir de la lectura de la novela de Sacher Masoch “La Venus de las Pieles”.



1- La historia

                   Nos encontramos en la casa de Severin. Un amigo suyo acaba de tener un sueño extraño. Ha soñado con una mujer que afirma que sin felicidad no puede haber pareja posible, que la continuidad de una relación sin amor es una crueldad, y que en el amor siempre hay quien es dominado y quien domina, quien es yunque y quien es martillo. Severin le responde que su sueño tiene mucho que ver con una historia vivida por él, y que seguramente el cuadro que se encuentra en la habitación ha inspirado su vieje onírico: es un retrato de una mujer, con Severin a su lado. Ese cuadro no ha salido de la nada. Su historia es la que Severin se propone que su amigo conozca. Toma un cuaderno de notas de un cajón, y se lo rebolea para que mire: toma y lee, es la invitación…